Y se abren mis manos
Como hojas de un libro viejo…
Concuerdo con el primitivo camino
Que tracé alguna vez….
No, más de una vez.
El delicado éxtasis de las quimeras.
El sueño aletargado de una noche de copas.
La silenciosa percepción,
Se vuelve perceptible…
Cabizbaja,
Iracunda,
Irrisoria,
Agresiva.
Pero yo….
Duermo….
Y bajo la hamaca de mi modorra
Vuelvo a sentirme
Mecida por esa
Exacerbada necesidad
De equivocarme….
Una, dos, tres…
No importa cuantas veces…
Y el mundo me dice
Un NO tan inmenso…
Pupilas dilatadas,
Colores psicodélicos,
Noches frías y estrelladas,
Bajo el suave manto de lo indebido.
Pieles blancas,
que la noche ilumina.
Diálogos eternos
Que buscan
El futuro incierto
De lo que jamás será…
Y el mundo entero me dice NO…
Pero mi piel…dice lo contrario…
Y me lanzo al vacío…
Total que importa….
He muerto tantas veces…